miércoles, 24 de mayo de 2017

ÁNGEL LUÍS MEJÍAS JIMÉNEZ, BIENVENIDA VII.


 

Nació en Sevilla el 2 de agosto de 1924 
y falleció el 3 de febrero de 2007 en Madrid.

Vio la luz en una de las familias que más gloria ha dado a la fiesta; no podía sustraerse a ese ambiente y fue torero. Participó en numerosas tientas y becerradas hasta que en 1942 entró en el escalafón novilleril, y el 11 de Mayo de 1944 tomó la alternativa en Madrid.


ÁNGEL LUÍS MEJÍAS JIMÉNEZ, BIENVENIDA VII.

José María Sánchez Martínez-Rivero
Mayo de 2017, en Collado Villalba.
El pasado mes de febrero se cumplieron diez años de la muerte del maestro Ángel Luís  Bienvenida. Sirva este modesto ensayo para recordar su memoria. Fue uno de los hermanos Bienvenida sobre el que se ha escrito menos. Es cierto que estuvo poco tiempo en activo; pero lo hizo de forma seria y elegante.

Nació en Sevilla el 2 de agosto de 1924 y falleció el 3 de febrero de 2007 en Madrid.
Vio la luz en una de las familias que más gloria ha dado a la fiesta; no podía sustraerse a ese ambiente y fue torero. Participó en numerosas tientas y becerradas hasta que en 1942 entró en el escalafón novilleril.

Como novillero destacó sobremanera por su estilo con el capote –largo y puro-, con la muleta clásico. Don Manuel Mejías, continuador de la dinastía, padre de  los matadores de toros Manolo, Pepe, Antonio, Ángel Luís y Juan, les había contagiado la gracia y la alegría que, según él, había que tener delante del toro. Decía: Hay que contagiar al público la alegría al torear. Esto no es un funeral.  Y así fue. Recordemos la eterna sonrisa de los Bienvenidas en el patio de cuadrillas, en el ruedo, en la calle.

El 25 de julio de 1943 debutó en Madrid con toros de Muriel alternando con José Parejo y Pepe Dominguín.
De éxito resonante puede calificarse el obtenido por el novillero el domingo 8 de agosto de 1943 en la primera plaza del mundo al estoquear a Señorito, número 161, cárdeno salpicado de la ganadería titular de don Ángel Sánchez y Sánchez de Salamanca. El novillo tercero –según orden de lidia fue devuelto- porque se lesionó al capotearlo y hubo que correr el turno saliendo el ya referido Señorito  que se debió de lidiar en sexto lugar. Ángel Luís Bienvenida capoteó de forma colosal, efectuando un quite extraordinario. Se le colocaron tres pares de banderillas y pasó a la jurisdicción de su matador que tras faena inmensa de muleta la coronó con una estocada fulminante. El público pidió las dos orejas del bravo novillo que la Presidencia otorgó.

En su segundo –sobrero número 42, de nombre Vallecano, negro zaino-, no pudo lucirse con el capote y con la muleta estuvo regular para despacharlo –otra vez- de una estocada. Palmas. 
Del programa de mano original con su estadística –archivo del autor- sacamos los datos de los demás novilleros: Pepe Alcántara, de blanco y rosa, ovación y palmas; José Parejo, de grana y oro, silencio y pitos y Bienvenida, de celeste y oro, dos orejas y palmas. Los novillos fueron mansos – excepto el tercero que debió ser el sexto- y difíciles. Despuntaba ya una posible figura del toreo, que no llegó a serlo; pero sí un gran maestro dentro y fuera de la plaza.

El crítico de ABC, Giraldillo, publicó lo siguiente:
Hemos descubierto un torero grande, extenso, seguro y artista. De Sevilla tiene mucho, pero tiene más de Córdoba, y todo ello sin mengua de su propia personalidad.
Ángel Luís Bienvenida ha sabido impregnar de “Ángel” la linfa magnífica que ha impuesto el serio Abderramán en el toreo moderno. Todo lo excelso de Manolete ha sido asimilado por el rubio Bienvenida y vertido en alfabeto sevillano. Tiene la gracia de un gitano. Ha cogido los mejores mimbres de la ribera cordobesa del Guadalquivir y ha hecho un cesto -¡hará cientos y cientos!- y en el centro ha puesto la flor de otro de los Bienvenidas. Por esta vez el voto popular suscribe una calidad y certifica...
Toreo fundamental, toreo de Ángel Luís Bienvenida, que ha pasado por el ruedo de Madrid como un astro de primera magnitud.


Preparado para la alternativa la toma en Madrid, el 11 de mayo de 1944, jueves, siendo padrino de la ceremonia su hermano Pepe y testigo Antonio.
En el programa de mano se anunciaba:

Plaza de toros de Madrid. El jueves 11 de mayo de 1944 GRAN CORRIDA DE TOROS en la que tomará la alternativa el famoso torero Ángel Luís Mejías BIENVENIDA.
Se lidiarán 6 toros con divisa morada y encarnada, de la acreditada ganadería de los señores herederos de D. ARTURO SÁNCHEZ COBALEDA de Salamanca,
Espadas:
José Mejías BIENVENIDA.
Antonio Mejías BIENVENIDA.
Ángel Luís Mejías BIENVENIDA.
Que tomará la alternativa...


El maestro tuvo a bien dedicar al autor de este artículo - en 2001- el programa de mano original de esta corrida. Al ver por detrás del programa la estadística de la misma, comentó: No estuvo la cosa bien ese día. Más sincero no pudo ser. El resultado  técnico fue: Pepe, petición de oreja y palmas; Antonio, silencio y pitos y Ángel Luís, palmas y pitos.

Ángel Luís, vestido de blanco y oro. Estoqueó los toros Rosquillero, número 46, negro bragado y Cornicorto, número 56, negro, girón calcetero.
Pero la apoteosis bienvenidista llegaría en la corrida celebrada –también en las Ventas-, el día 24 de mayo. Los tres matadores cortaron orejas. Pepe en su segundo toro, Antonio en su primero y Ángel Luís en el sexto. Hicieron un precioso quite al alimón en el segundo toro y banderillearon el sexto los tres matadores con acierto. El gran pintor Roberto Domingo inmortalizó a los tres banderilleros, en un óleo, cuando lo hicieron en la Real Maestranza de Sevilla.

Clarito, en Informaciones, el 25 de mayo de 1944, finalizó la crónica de esta corrida en Madrid así:
El público, reconciliado –entusiasmado- con estos ruiseñores que han venido a alegrar la tardía “soledosa” primavera –ausente durante abril y mayo toda la torería-, se echa al redondel y alza en triunfo a los Bienvenidas. Cada uno de ellos ha prendido en su pecho el trofeo de la oreja de un toro. Antonio, en el lado izquierdo: el del lado de la mano de torear...

Fue el primer matador que toreó de muleta mirando al tendido. El hecho tuvo lugar en la plaza de Barcelona.
En 1944 actuó en 20 festejos.


Tuvo especial importancia la intervención de Ángel Luís Bienvenida en la corrida de Beneficencia celebrada en Madrid el 1 de junio de 1944 en la que intervino al lado del Monstruo de Córdoba con lo que eso suponía. Se lidiaron 9 toros. Uno para rejones de la ganadería de Montalvo para Álvaro Domecq y 7 de Galache y uno de Villamarta para: El Estudiante, ovación y oreja; Manolete, una oreja y vuelta al ruedo; Andaluz, palmas y silencio y Ángel Luís Bienvenida, palmas y ovación. Destacó su labor en quites y con la muleta. En esta corrida se puso en liza un capote de paseo que ganó el Estudiante –16 votos- contra los nueve de Manolete.

Finalizó esa temporada en Madrid, el 17 de noviembre, en un festival con toros de Gabriel y Manuel González al lado de Pepe Bienvenida, El Estudiante y Cañitas.
En el año 1945 actuó en las Ventas, el día 17 de mayo, con toros de Rogelio M. Del Corral junto a Pepe Luís Vázquez y Pepín Martín Vázquez.
Su carrera taurina fue decayendo hasta torear en 1949 solo cuatro corridas.

A este respecto conviene recordar la anécdota que cuenta Antonio Carrascal Rodríguez, en su libro Toreros 1726-1965, de editorial Carrascal:
En 1962, en un coloquio, uno de los asistentes hízole a Ángel Luís –que precisamente estaba sentado a nuestro lado--, la siguiente pregunta: “Usted que empezó tan bien, que hasta llegaron a llamarle “el Manolete rubio”, por qué se hundió y se retiró tan pronto: ¿por falta de valor, por...? Y Ángel Luís, contestó rápido, simpático y sincero: “¡No siga usted preguntando!”
Y ahí lo dejó. 

Marchó a Colombia donde estuvo 8 años como empresario alejado del toreo.
Contaba el maestro que una vez cortando madera en la selva –con un machete en la mano derecha- viendo su ayudante que se estaba cansando, le gritó: “Con la izquierda..., con la izquierda” a lo que contestó el matador: “¿También aquí..., también aquí?”. Era el grito que desde el tendido de las Ventas, a veces, tuvo que oír. Esto demuestra el humor y la sencillez de Ángel Luís Bienvenida.
Ya en España –año 1957- apoderó a sus hermanos Antonio y Juan. También  a Antonio Ordóñez, Manolo Cortés, Curro Rivera y Julio Robles entre otros.


El día 4 de Octubre de 2000, miércoles, y en Madrid en el Aula Bienvenida, se  celebró la conferencia-coloquio Homenaje en el  XXV aniversario de Antonio Bienvenida. Fueron ponentes Jaime de Armiñan, Adriano García-Loygorri, Fernando Fernández Román y Ángel Luís Bienvenida que presidía el acto. Todos glosaron la figura del maestro fallecido. Tuvimos el honor de asistir a dicho homenaje.

La intervención de Ángel Luís fue muy celebrada porque llena de arte y humor refería que cuando Antonio toreaba en Madrid, lo pasaba muy mal ya que su hermano solía decirle: “No te preocupes, que hoy se arregla esto”; Ángel Luís sabía lo que quería decir con: “Hoy se arregla esto...”, Puerta Grande o enfermería.

Remató la faena contando que:

Cierta tarde en Madrid un aficionado exaltado, increpaba a Antonio con frases duras y algunas mal sonantes. Uno de sus peones se fue para el aficionado con ánimo de que se callara. Dándose cuenta Antonio de esto, cuando se acercaba al burladero, le dijo a su peón: “Déjalo, sus razones tendrá”.

Dando así muestra de su bondad, gran personalidad y respeto al público.


Es todo suavidades, elegancia
que deja intacta, limpia, su figura
de armonías en gesto, y en sonrisa
de maestro y señor... No se vio nunca

ni mayor arrogancia
ni  más firme retar a la fortuna
ni más genio supremo de maestro
ni más verdad tan pura.

Todo el máximo ritmo de la Fiesta,
todo el valor sin tasa, sin angustia,
todo el trueno de gloria, tiene un nombre:
Ángel Luís Bienvenida: sin más duda.

Extracto de la poesía escrita por Federico de Mendizábal a Antonio Bienvenida que nosotros trasladamos al maestro Ángel Luís. Solo bastaba cambiar el nombre; al fin y al cabo eran toreros y hermanos.

Ángel Luís  Bienvenida, con 11 años, soñando el toreo en el patio de la casa familiar en la calle General Mola.

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