lunes, 9 de abril de 2012

TAL DÍA COMO HOY (9 de abril de 1942), ANTONIO BIENVENIDA TOMA LA ALTERNATIVA.


TAL DÍA COMO HOY (9 de abril de 1942)

Antonio Bienvenida 
toma la alternativa en Madrid con miuras
Tras salir de la cárcel por haberse negado ambos a torear el domingo anterior, el 9 de abril de 1942 Pepe Bienvenida convertía en matador a su hermano Antonio con el toro "Cabileño"

Pepe Bienvenida concede la alternativa a su hermano Antonio.

Corría el año 1942. El domingo 5 de abril, Pepe y Antonio Bienvenida, que tendría que haber tomado la alternativa, se niegan a torear en Madrid al sustituir la empresa algunos toros de Miura que se habían inutilizado al pelearse entre ellos. Suspendido el festejo, los dos hermanos son encarcelados y salen de prisión la mañana del miércoles para inaugurar, al día siguiente, 9 de abril, la temporada en Madrid repitiéndose el cartel, los dos hermanos mano a mano, esta vez sí, con un encierro completo de Miura. 

En ABC, Giraldillo relata: "Cuando Antonio y Pepe hicieron el paseo, sonaron unos pitos leves, ahogados por una rotunda ovación. Quedaba zanjado el incidente del domingo (...) y un gran margen de confiada simpatía quedaba abierto para los Bienvenida". El toro del doctorado, "Cabileño" de nombre, número 76, de pelo cárdeno, fue recibido por el capote de Boni y enseguida entró en la jurisdicción de Antonio Bienvenida: "Las verónicas tercera y quinta fueron superiores", prosigue Giraldillo, quien añade: "Cerró estos lances un recorte apretado, que hizo romper la primera ovación grande en honor del matador nuevo. En el primer quite salió toreando alegre por delantales y remató con suavidad y gracia. Pepe hizo un quite muy templado, cargando la mano en los lances, de buen estilo. Y vino otro quite de Antonio, llevándose al toro hacia los medios. Una verónica soberbia, llena de majestad y color, y volvieron a repicar las palmas estruendosas. Pepe cerró el tercio con un quite pinturero. El principio era magnífico. Emoción, color y calor, arte y gracia". 

El crítico taurino de ABC, continúa: "Pero aún hubo más. Antonio y Pepe iban a banderillear. Pepe es un rehiletero formidable. Nada podía extrañarnos de él. Quedaba la revelación de Antonio. A ello íbamos. Se abrazaron los dos hermanos. Hubo un bellísimo jugueteo, y Antonio salió por delante y cuarteó un par precioso, colocado en todo lo alto. A poco se desprendió un palo. Pepe, de poder a poder, puso un magno par, y cerró con otro. Rebullía el público emocionado". En Dígame, para otro crítico de renombre, K-Hito, llegaba el momento sensible: "Antoñito y Pepe se reúnen, hablan brevemente, se cambian los trebejos y el pequeño abraza y besa al mayor. Gran espectáculo. Más lágrimas en los tendidos. Los actores, magníficos de gesto. Saluda Antonio a la presidencia y busca de nuevo a Pepe y le brinda el toro. Cita el neófito con la muleta plegada al bicho, que está presto para el ataque.

-¡No! ¡No! -en los tendidos-. ¡Que es un miura! ¡Que eso no puede hacerse con todos los toros!

El miureño acude furioso, cambia Antoñito y se le revuelve el toro en un palmo de terreno. Los pitones rozan la camisa torera. Emoción gorda. Y de los naturales al de pecho, pasándose todo el miureño por delante. Va uno a hablar con el vecino, y no le sale la voz. El vecino quiere hablar con uno, y sólo consigue lanzar sonidos inarticulados. Otra vez el chaval con la tela recogida en la zurda.

-¡Basta! ¡Basta! -en los tendidos-. ¡Otra vez, no!

Otra vez, sí. Una carrerita hacia delante, un pequeño salto, y de nuevo el arranque rápido de la fiera. Cambia el matador con más holgura que antes; despliega la flámula y en ella empapa al enemigo con tres naturales que rubricó con el de pecho forzado. Magnífico. Espléndido. Más pases pintureros cuando ya el público pide la oreja. Un pinchazo, otro -¡qué lástima!- y una buena estocada. Descabello final y ovación con vuelta y salida a los medios. El primer acto, soberbio. El entreacto, pletórico de comentarios elogiosos".
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