jueves, 5 de abril de 2012

Manolo y Pepe Bienvenida, en Nueva York /



Manolo y Pepe Bienvenida en Nueva York
(Colección de Mahizflor)

Cuenta Sánchez Vigil que ocurrió el 17 de julio de 1927. Dos niños toreros, Manolo y Pepe Bienvenida, hijos del Papa Negro, pasearon por las calles de Nueva York antes de torear de luces, en el Coney Island Stadium. Repitieron en par de semanas después. Estas fueron las dos únicas veces que se han dado toros --aunque fueran becerradas-- en la ciudad de los rascacielos.


El hecho ocurrió entre el viaje de García Lorca a la ciudad norteamericana y el estallido de la gran depresión. Por entonces, los locales que se advierten a uno y otro lado de la calle tributaban a la mafia y Xavier Cugat era el rey de las orquestas neoyorquinas en locales de alterne.

Como explican Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán, a los los niños del Papa Negro no se les permitía poner banderillas y mucho menos matar los erales. Finalmente, aquella tarde sólo pudieron dar algunos capotazos y muletazos, porque cayó el diluvio universal, y aunque estaban de barro hasta las rodillas a los neoyorquinos sólo les importó que los erales no sufrieran.

El gran Paulino Uzcudun sacó en hombros a los hermanos, y pocos días después el boxeador vasco se enfrentó a Harry Wills, La Pantera Negra, y los muchachos ganaron 5 dólares en su apuesta por la victoria del español.

El día 30 del mismo mes se repitió el festejo y Pepe sufrió un revolcón; el público, en su ignorancia, pidió que se repitiera la cogida.
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